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La Confederación Intersindical ante la próxima Cumbre de la OTAN en Madrid, los días 29 y 30 de junio.


Comunicado del Área de Medioambiente de la Confederación Intersindical:

En el dossier sobre la OTAN publicado por La Vanguardia en el mes de marzo, se podía contemplar la imagen de una Alianza en plena crisis, obligada a enfrentarse a grandes desafíos tanto internos como externos, más preocupada por el Indo-Pacífico y la competencia con China que por Europa y el Flanco Sur. Unos meses después, el conflicto de Ucrania parece haber sacado a la OTAN de la “muerte cerebral”, según expresión de Macron.

La Cumbre de Madrid, además de recordarnos la dimensión geoestratégica de la OTAN a nivel internacional, nos lleva a reflexionar sobre la situación actual de España, y más concretamente sobre su papel en la preocupante crisis medioambiental.

Todos los ejércitos provocan daños medioambientales: huella de carbono por los combustibles empleados, restos tóxicos durante los conflictos y tras los conflictos, daño directo a biodiversidad y ecosistemas.  Sin embargo, todo esto parece quedar fuera del control de los estados, y España no es una excepción.

Además de la participación española en numerosos conflictos de la OTAN, nuestra industria militar está al servicio de los intereses de empresas españolas de armamento y de grandes multinacionales altamente contaminantes. Frente a esta realidad, proliferan las operaciones de greenwashing, que intenta camuflar la verdadera naturaleza de los ejércitos, de las industrias armamentísticas y las del comercio de armas. El Complejo Militar Industrial, aunque consciente de la gran crisis climática, no está preocupado por otra cosa que por el control de los recursos del planeta. Del mismo modo, la OTAN no se preocupa por las migraciones relacionadas con la crisis climática, sino que presenta a los ejércitos como garantes de las fronteras, para convertir a los países del Norte en fortalezas frente a los movimientos migratorios. Por eso la “transición ecológica” que plantean los gobiernos del Norte rico es militarista y colonialista, sin tener en cuenta los límites naturales del planeta.

La OTAN, por tanto, representa lo contrario a los principios de Justicia y Solidaridad. Además, la continua exigencia de aumentar los gastos militares de los países miembros conlleva un enorme coste de oportunidad: todo lo que se deja de invertir en gastos sociales, salud, educación, medioambiente. La Confederación Intersindical se opone al continuo aumento del gasto militar exigido por la OTAN y se suma a las campañas mundiales contra los gastos militares.

Por último, mostramos nuestro rechazo a las bases militares norteamericanas, herencia del franquismo en su intento por salir del aislamiento internacional en los años cincuenta. Nos oponemos a todas las maniobras de la OTAN en campos de tiro donde se daña diversos entornos naturales en distintas comunidades, de Canarias a Andalucía, de Aragón al País Valenciano.

Seguimos repitiendo la expresión emblemática de

OTAN NO, BASES FUERA.

Secretariado de la Confederación Intersindical | 24 de junio de 2022


Resolución

La cumbre de la OTAN no es bienvenida

Los próximos 29 y 30 de junio, está previsto que Madrid acoja la cumbre de la OTAN. El Presidente del Gobierno afirmó que “Para España es fundamental fortalecer las relaciones entre la OTAN y la Unión Europea para reforzar la responsabilidad de la Alianza en el ámbito de la seguridad humana, abarcando aspectos como la lucha contra el cambio climático y asuntos relacionados con mujer, paz y agenda de seguridad, que serán cruciales para la seguridad y la estabilidad en las próximas décadas”.

Por mucho esfuerzo que se haga para maquillarla, nada de lo que afirma es cierto. La OTAN no es una organización de paz, sino una de las alianzas militares surgidas bajo el auspicio de los EE.UU. durante la Guerra Fría. Su último propósito, como muy bien afirmaba el profesor Josep Fontana, es asegurar el triunfo mundial del sistema capitalista bajo una hegemonía política y económica norteamericana.

En los tiempos de Guerra Fría, la OTAN  mantuvo en pie el dominio norteamericano sobre buena parte del planeta a costa de someternos a una angustiosa disuasión nuclear, fomentar intervenciones y golpes de estado reaccionarios en multitud de países e, incluso, a través de la red ilegal Gladio, practicar el terrorismo más indiscriminado contra la población de distintos países europeos. Esta implicación ha sido investigada por la justicia italiana y reconocida formalmente por el Parlamento Europeo, atribuyéndose a esta red la responsabilidad de las masacres de Piazza Fontana, Peteano o el atentado de la Estación de Bolonia en

Italia; el golpe fallido del príncipe Boghese (1970) y el golpe triunfante de los Coroneles en Grecia (1967); la Masacre de la Plaza Taksim en Estambul y el golpe de los militares turcos en 1980. Asimismo, agentes de Gladio participaron en atentados terroristas de la ultraderecha española, belga, francesa o alemana.

Tras la disolución del Pacto de Varsovia, la OTAN ha atacado la antigua Yugoslavia o Libia, siempre bajo el argumento de la defensa de los derechos humanos. El resultado ha sido la creación de protectorados de la Alianza, donde se llevan a cabo actividades que no parecen encajar demasiado con el perfil filantrópico y humanista del que hablaba el presidente del gobierno. En Kosovo, surgieron las granjas humanas, donde presos serbios eran engordados para traficar con sus órganos. En Libia, antes el país más próspero de África, ahora florecen los mercados de esclavos bajo el poder de señores de la guerra.

En la actualidad, la OTAN está tensando la situación en las fronteras con la Federación Rusa e, incluso, impulsando una nueva Guerra Fría frente a China, cuyas primeras escaramuzas se están dando ya en el ciberespacio.

En el último informe anual de la Organización, presentado en marzo de este año, se jactaban de que el gasto militar viene incrementándose durante los últimos 6 años, a despecho de la recesión económica, la caída del PIB, la pandemia y las distintas demandas de gasto social. Los países integrantes de la alianza se han comprometido a destinar, al menos, un 2 % de su PIB para gasto armamentístico en 2024. Como botón de muestra, el Reino de España ha apalabrado el desembolso de casi 4.000 millones de Euros para adquirir 50 cazas F-35A, gasto que se prioriza sobre reanimar la hucha de las pensiones o la financiación del sistema sanitario o educativo.

Consideramos que la bandera de un gobierno que se proclama progresista debería ser la de el no alineamiento, el desarme, la solidaridad con los pueblos contra el imperialismo y la resolución de conflictos como el del Sahara Occidental o Palestina, que siguen abiertos, en gran medida, por la posición de los EE.UU.

Como organización que agrupa a trabajadores y trabajadoras de la enseñanza, que buscan edificar un mundo más justo a través del aprendizaje de saberes y valores, nuestra única respuesta sólo puede ser OTAN NO, BASES FUERA.

Pleno de la Confederación de STEs-i  |  Madrid, 24 de noviembre de 2021

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