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Atentado contra la comunidad kurda en París. La Confederación Intersindical reafirma su apoyo internacionalista y solidario a sus luchas por la diversidad cultural, contra del integrismo religioso y por la emancipación para las mujeres de Oriente Medio y del mundo.

La noticia del atentado en París, en vísperas de Navidad, contra un centro cultural kurdo nos llena de tristeza y de rabia. Tristeza por el terrible resultado de tres activistas asesinados y otros más heridos a manos de un individuo que, pese a estar fichado por la policía debido su participación en intentos anteriores de atentado, ha logrado finalmente su objetivo, que no era otro que causar daño y dolor entre la comunidad kurda. Hemos denunciado siempre que el ascenso del racismo y la xenofobia es la antesala del fascismo. Desgraciadamente el neoliberalismo imperante está facilitando el crecimiento de estas ideas que nos llevan hacia un modelo de sociedad que combatimos.

Nos llena también de rabia porque se trata de un atentado en contra de un pueblo que lucha y sufre desde hace décadas. Situado en el corazón de Oriente Medio, el pueblo kurdo lucha en condiciones muy desiguales contra el estado turco, decidido desde su fundación hace un siglo a acabar con cualquier resistencia política y cultural que rechace la asimilación impuesta por el régimen de Ataturk y sus continuadores.

Por si fuera poco, el pueblo kurdo lucha por llevar adelante una revolución en Rojava, acosada por el Estado Islámico (Daesh) sin apenas ayuda, más allá de sus propias fuerzas. Igualmente, en su lucha contra el fanatismo religioso, está en primera línea en la denuncia del régimen teocrático de la República Islámica de Irán. Hemos visto en las semanas anteriores las movilizaciones impulsadas por las mujeres iraníes bajo el lema kurdo de Mujer, Vida y Libertad.

No es la primera vez que ocurre en Francia un atentado similar. Hace ya diez años, tres activistas kurdas murieron asesinadas y su crimen, a pesar de que todos los indicios apuntan hacia Turquía, sigue impune. Las elecciones previstas en Turquía para el año 2023, en las que la representación kurda puede ser esencial para expulsar a Erdogan del poder, crean unas condiciones que facilitan la realización de oscuros atentados. Lo vimos hace poco más de un mes cuando una bomba explotó en pleno centro de Estambul causando varios muertos. El gobierno de Erdogan anunció la detención de una mujer acusada de pertenecer a la resistencia kurda. Todas las denuncias indicando la vinculación de esa mujer con el Daesh han caído en saco roto. Erdogan tiene todo el poder en sus manos, incluido el control de la prensa.

En esta ocasión, la comunidad kurda viene denunciando la implicación turca en este nuevo atentado. Asistimos a una distorsión informativa. El atentado es calificado de tiroteo, ocultando de este modo las motivaciones reales del autor y sus beneficiarios. Del mismo modo, se distorsiona la reacción de rabia de la comunidad kurda a la que se acusa de acciones violentas, ocultando que se trata de la rabia por la serie continuada de atentados en su contra sin dilucidar.

Desde la Confederación Intersindical, queremos manifestar nuestras condolencias a las familias afectadas y a la comunidad kurda en general, al tiempo que reafirmamos nuestro apoyo internacionalista y solidario a sus luchas por el reconocimiento y respeto a la diversidad cultural, su combate en contra del integrismo religioso y el horizonte de emancipación para las mujeres de Oriente Medio y del mundo.

No más crímenes impunes contra el pueblo kurdo.

Confederación Intersindical | 26 de diciembre 2022

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