ComunicaciónComunicadosDestacadoElecciones

La Confederación Intersindical y el proceso de investidura.

Las elecciones municipales y autonómicas celebradas el pasado mes de mayo abrieron un nuevo ciclo político marcado por un avance electoral de la derecha y la extrema derecha. La posterior convocatoria de elecciones generales anticipadas en el mes de julio, y sus resultados, dieron paso a un periodo de interinidad que se ha prolongado durante los últimos cinco meses, que acabará con la formación del segundo gobierno de coalición progresista, con el respaldo de una mayoría parlamentaria basada en acuerdos entre diferentes grupos de la Cámara.

Durante este periodo hemos visto el significado de la entrada de las fuerzas de derecha y ultraderecha en órganos de poder local y autonómico: eliminación de algunas ayudas y subsidios, censura de algunas actividades culturales a partir de criterios ideológicos, recorte de derechos culturales y lingüísticos en algunas comunidades, adopción de medidas que favorecen a los sectores privados o concertados frente al sector público, polémicas por su negativa a reconocer la existencia de crímenes producto de la violencia de género, rechazo de medidas como la imposición de impuestos a las grandes fortunas, recortes en algunas comunidades a derechos LGTBI, etc. En definitiva, se ha ido confirmando el temor que desde la Confederación Intersindical (CI) veníamos denunciando de una alternativa política amenazadora para la consolidación de algunos derechos ya alcanzados.

Los resultados de las elecciones generales del mes de julio, pusieron freno a la derecha y extrema derecha en sus aspiraciones para poder llegar a la presidencia del gobierno por la vía parlamentaria. Estas fuerzas políticas sólo pueden pactar entre ellas, sin ningún apoyo del resto de partidos políticos. Ante esta situación, han puesto en marcha toda una serie de iniciativas que pretenden deslegitimar cualquier alternativa que no sea la que ellas representan y estrangular una legislatura que todavía no se ha iniciado. Tenemos que recordar que, durante la legislatura anterior, estas fuerzas rechazaron cualquier medida social adoptada por el gobierno y se han opuesto tenazmente a la imposición de medidas, como por ejemplo, el impuesto a las grandes fortunas, que han conocido beneficios extraordinarios durante el periodo de crisis, marcada por la pandemia y la crisis energética.

Quienes no son capaces de respetar los procedimientos constitucionales se esconden detrás unos discursos patrióticos e incendiarios como la defensa de la unidad territorial, rechazo a la amnistía para avanzar en la resolución del conflicto catalán, la supuesta ruptura de la igualdad ante la ley de toda la ciudadanía, etc. Para ello se han lanzado a las calles abriendo espacio a la presencia de grupos de ultraderecha que no esconden su nostalgia por el franquismo, su visceralidad ante cualquier tipo de diversidad, las agresiones a la libertad de información de los diferentes medios de comunicación no intoxicados por la propaganda trumpista y los bulos. Están generando una escalada de tensión que no augura nada bueno.

Desde la Confederación Intersindical manifestamos en múltiples ocasiones nuestra decepción ante la acción del gobierno de coalición saliente. Con cada una de sus medidas estrellas señalamos su importancia a la vez que denunciamos que se trataba en cada caso, de medidas insuficientes o que llegaban tarde.

En su momento dijimos que parar electoralmente a la derecha no sería suficiente si, al día siguiente, no empezábamos a levantar una alianza amplia desde el campo popular dispuesta a luchar por la defensa de lo adquirido y avanzar en la movilización para lograr las múltiples reivindicaciones todavía pendientes. Nos pronunciamos por la necesidad de una amnistía que ayude a reconducir el conflicto existente entre Cataluña y el Estado Español por otros cauces, menos represivos y más democráticos. Creemos que las medidas deberían de ser más amplias y cubrir todos los casos surgidos por la aplicación de medidas represivas amparadas en la Ley Mordaza, cuya derogación nos parece fundamental (Caso La Suiza, los 6 de Zaragoza, los activistas de la PAH de Guadalajara o quienes protestaron desde el activismo contra el cambio climático).

A diferencia de la actitud de las fuerzas de derecha y ultraderecha que cuestionan el lawfare, en el mundo del activismo social conocemos múltiples casos de arbitrariedades jurídicas. Ante su rechazo a incorporar la investigación parlamentaria de estas actuaciones, desde la Confederación Intersindical constatamos la falta de neutralidad ideológica y el secuestro de las instituciones ejemplificada en el bloqueo al poder judicial por la falta de relevo del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y renovación del Tribunal Supremo (TS).

Pero lo que más nos preocupa es la necesidad de levantar un amplio programa social que tenga como objetivo mirar por los intereses de la mayoría de la población, empezando por quienes se encuentran al borde de la exclusión social. Es fundamental garantizar el cumplimiento eficaz de los derechos laborales y extenderlos como la medida más eficaz contra la crisis económica. Las condiciones laborales siguen siendo fundamentales: subidas salariales según la evolución del IPC, planes de empleo para la inserción de la población más joven, profundizar la Reforma Laboral hasta recuperar las condiciones perdidas en la época de los recortes, la regulación de los despidos, la reducción de la jornada laboral, subida del SMI, la lucha contra la precariedad laboral o la elaboración de planes para ayudar a la salud mental de la población, en consonancia con lo recogido en la Carta Social Europea.

También es fundamental reforzar el escudo social que garantice prestaciones como el Salario Mínimo Vital, combatir la pobreza energética, evitar los desahucios y luchar contra la subida de los alquileres por la especulación.

Sigue siendo necesaria la movilización por la defensa de los diferentes servicios públicos: Sanidad., Educación, Dependencia, Transporte público y la sostenibilidad y ampliación de las pensiones. Luchar por la igualdad significa combatir las diferentes brechas de género: a nivel social, salarial y en las pensiones. 

Igualmente son prioritarias medidas de carácter medioambiental como las tendentes a la protección de espacios naturales (Doñana o Mar Menor, por señalar algunos casos) y combatir la emergencia climática. Todo ello con un horizonte que permita continuar avanzando hacia un modelo de sociedad con mayor igualdad y cohesión social. La Confederación Intersindical hace un llamamiento a no dejarse intimidar por la agresividad de las derechas y sus continuos desafíos a las vías democráticas y pacíficas de participación. Llamamos a la movilización de los diferentes sectores populares para garantizar que la promesa de una legislatura social se convierta en realidad.

Confederación Intersindical | 15 de noviembre de 2023

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad