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LA CONFEDERACIÓN INTERSINDICAL CONVOCARÁ JUNTO AL RESTO DE SINDICATOS DE CLASE ESTATALES HUELGA GENERAL EL 11 DE NOVIEMBRE POR LA VIVIENDA Y EL COSTE DE LA VIDA

Frente a la especulación, los desahucios y el empobrecimiento de la clase trabajadora, el 11 de noviembre paramos para defender el derecho a una vivienda digna y unas condiciones de vida dignas.

La Confederación Intersindical hace un llamamiento a toda la clase trabajadora a secundar la Huelga General de 24 horas del próximo 11 de noviembre, sumándonos al proceso de movilización impulsado por el Sindicato de Inquilinas y por el conjunto del movimiento sindical y popular.

Esta huelga nace de una realidad que millones de personas sufrimos cada día: trabajar ya no garantiza poder vivir dignamente. Los salarios pierden capacidad adquisitiva mientras los alquileres y el precio de la vivienda se disparan, los contratos temporales y por habitaciones se utilizan para precarizar aún más el acceso a un hogar y los grandes fondos de inversión y propietarios especulativos convierten un derecho básico en una fuente de negocio y acumulación de riqueza.

La vivienda es una cuestión de clase y, por tanto, también es una cuestión sindical. No podemos separar las condiciones laborales de las condiciones materiales de vida. De poco sirve una subida salarial si una parte cada vez mayor del salario termina en manos de quienes hacen negocio con nuestras necesidades básicas. La precariedad laboral, los bajos salarios, el encarecimiento de los alquileres y la imposibilidad de acceder a una vivienda forman parte de un mismo modelo económico que antepone el beneficio privado a las necesidades de la mayoría social.

El desahucio de Maricarmen, una vecina de 87 años expulsada de la vivienda en la que había vivido durante más de siete décadas, ha puesto rostro a una realidad que no podemos normalizar.

Lo ocurrido no puede ser presentado como un problema individual ni como un simple conflicto entre particulares. Es el resultado de un modelo de vivienda que protege la rentabilidad y la propiedad especulativa mientras deja indefensas a las personas trabajadoras, mayores, jóvenes y familias que no pueden hacer frente al precio de la vivienda.

Ninguna persona debería ser expulsada de su hogar para garantizar el beneficio de un fondo de inversión, un gran propietario o cualquier agente especulativo.

Por eso, desde la Confederación Intersindical entendemos que la respuesta no puede limitarse a medidas puntuales ni a declaraciones institucionales. Hace falta intervenir sobre el mercado de la vivienda y poner las necesidades sociales por encima del negocio.

POR UNA VIVIENDA AL SERVICIO DE LA MAYORÍA SOCIAL

Exigimos al Gobierno y al conjunto de las administraciones públicas medidas inmediatas y estructurales que garanticen el derecho efectivo a la vivienda.

En este sentido, reclamamos:

  1. Paralización inmediata de los desahucios sin alternativa habitacional. Ninguna persona puede ser expulsada de su hogar mientras las administraciones no garanticen una alternativa habitacional digna y adecuada.
  2. Contratos de alquiler estables e indefinidos. La vivienda habitual no puede estar sometida a una permanente inseguridad contractual. Reclamamos mecanismos que garanticen la continuidad de los contratos y la estabilidad de las personas inquilinas.
  3. Regulación efectiva de los alquileres de temporada y por habitaciones. Es necesario reformar la Ley de Arrendamientos Urbanos para cerrar las vías que permiten utilizar estas modalidades contractuales para esquivar la regulación, expulsar a las personas residentes y aumentar artificialmente los precios.
  4. Congelación de las rentas y reducción efectiva de los alquileres. Frente a incrementos que absorben una parte creciente de los salarios, deben establecerse mecanismos efectivos para impedir las subidas abusivas y reducir el coste de la vivienda.
  5. Fin de la especulación con la vivienda. La vivienda debe dejar de ser un activo financiero para convertirse en un derecho garantizado. Reclamamos medidas contra la acumulación especulativa de viviendas, la intervención sobre las viviendas en manos de fondos buitre y el desarrollo de un amplio parque público de vivienda.
  6. Una fiscalidad justa para financiar políticas públicas de vivienda. Quienes más riqueza acumulan deben contribuir en mayor medida a garantizar los derechos sociales. Es imprescindible avanzar hacia una fiscalidad sobre la riqueza que permita financiar un parque público de vivienda suficiente y permanente.

Desde la Confederación Intersindical afirmamos que la lucha por la vivienda es inseparable de la lucha por los salarios, las pensiones y unas condiciones laborales dignas.


No vamos a aceptar que se normalice que una trabajadora o un trabajador tenga que destinar más de la mitad de sus ingresos al alquiler, que la juventud vea bloqueado su derecho a emanciparse o que las personas pensionistas tengan que elegir entre pagar la vivienda, alimentarse o comprar sus medicamentos. Y mucho menos que una familia sea expulsada de su hogar mientras viviendas vacías permanecen fuera del alcance de la mayoría porque sus propietarios esperan obtener una mayor rentabilidad.

Mientras una minoría acumula viviendas y patrimonio, la mayoría social soporta el coste de un modelo que privatiza los beneficios y socializa las consecuencias. Frente a ello, necesitamos organización, movilización y conflicto social.

Por eso hacemos un llamamiento a las trabajadoras y trabajadores de todos los sectores, a la juventud, a las personas pensionistas, a las personas migrantes y al conjunto de las clases populares a participar activamente en la Huelga General y a impulsar comités de huelga y espacios de organización en los centros de trabajo, barrios, municipios y centros de estudio.

La vivienda no puede depender de la capacidad de pago, ni nuestros salarios acabar en manos de los fondos de inversión. Ninguna persona debería ser expulsada de su hogar para garantizar el beneficio de quienes especulan con un derecho básico. La vivienda es un derecho. No es una mercancía.

EL 11 DE NOVIEMBRE, PARAMOS.

Paramos por nuestros salarios y por nuestras pensiones; por nuestros barrios y por nuestro derecho a vivir dignamente.

¡NI UN DESAHUCIO MÁS SIN ALTERNATIVA HABITACIONAL!

¡LA VIVIENDA ES UN DERECHO, NO UN NEGOCIO!

¡FRENTE A LA ESPECULACIÓN Y EL NEGOCIO CON NUESTRAS VIDAS, HUELGA GENERAL!

 

Confederación Intersindical.

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