
Acuerdo comercial entre Estados Unidos y Unión Europea. La agenda neoliberal continua avanzando.
El mes de julio se acaba con la noticia de la firma de un Acuerdo comercial entre la Unión Europea de Ursula Von der Leyen y los Estados Unidos de Donald Trump, una temida y esperada noticia desde que el presidente norteamericano lanzó, el pasado abril, su propuesta de avanzar nuevos acuerdos comerciales con diferentes países introduciendo la novedad de elevados aranceles para compensar la pérdida de competitividad de la economía norteamericana.
Con un Parlamento Europeo claramente escorado a la derecha, en el que los diversos agrupamientos de la extrema derecha controlan un tercio de los diputados, es complicado imaginar una política socialmente avanzada por parte de una Comisión Europea hegemonizada por la democracia cristiana y conservadores, aunque cuente con el apoyo de liberales y socialdemócratas. Sin embargo, también podríamos suponer que la presencia de estos últimos pudiera equilibrar ese auge de la derecha extrema. Error. La política europea no está para hacer equilibrios o contorsiones ideológicas. Existe una agenda económica neoliberal y con los matices que se quiera, esa es la agenda que se impone y se cumple. Aquí no hay cordón sanitario que valga.
El acuerdo alcanzado supone una claudicación en toda regla ante las presiones procedentes de los Estados Unidos. Queda demostrado que Europa como entidad soberana no deja de ser una entelequia. Trump impone que el 5% del PIB se debe dedicar a invertir en Defensa y la OTAN se encarga de hacer realidad esa idea.
En el ámbito comercial Trump impone la idea de que los diferentes acuerdos de comercio están perjudicando a su país y decide de forma unilateral reconducir la situación imponiendo unos aranceles que hacen saltar por los aires los tratados comerciales internacionales. Contra todo pronóstico, la Comisión Europea se reúne con Trump y firman un acuerdo que supone poner en cuestión nuestra soberanía comercial, social y política justificándolo con el deseo de ofrecer estabilidad a los mercados.
Estos convenios tendrán graves repercusiones en Europa y acabarán afectando negativamente a la clase trabajadora del conjunto continental. Una parte de los presupuestos comunitarios dejará de dirigirse hacia inversiones de carácter social y en su lugar servirán para reforzar la industria del armamento norteamericano.
Pero además, con los mismos, se aceptan unos aranceles que tienen como objetivo incrementar el volumen de dinero hacia ese país y reducir aún más nuestra soberanía como se observa por el simple hecho de imponer la compra de armamento a la industria norteamericana, la imposición de compra de fuentes de energía fósiles también norteamericanas que, de paso, cuestionan el proyecto de transición energética y descarbonizador europeo. En este apartado se acuerda que, a cambio, la Unión Europea no impondrá ningún arancel nuevo a los productos americanos. Un dato claramente humillante para Europa.
Las repercusiones se notarán en el encarecimiento de los productos de exportación y la reducción de las mismas lo que dará como resultado un impacto negativo en el número de puestos de trabajo. Las consecuencias serán desiguales según los sectores de producción y por lo tanto no afectará del mismo modo a los países de la UE algo que agudizará las dificultades para la cohesión de la propia Unión Europea.
Para la Confederación Internacional se trata de un Acuerdo negativo y humillante para los intereses europeos. Venimos denunciando hace décadas las consecuencias de la imposición de políticas neoliberales ajenas a los intereses de los pueblos. En este sentido el proyecto europeo impulsado por la Comisión Europea actual es una etapa más en la agenda neoliberal que degrada el modelo de Europa al que aspiramos por lo que seguiremos denunciándolo y combatiendo.
Igualmente llevamos tiempo denunciando las actitudes autoritarias y las formas irresponsables de actuar de la administración de Donald Trump en contra de principios democráticos elementales y de respeto a las minorías. Su visión narcisista e infantil, típica de millonario caprichoso, sobre el funcionamiento de las relaciones políticas internacionales, su tolerancia hacia la política genocida aplicadas por su aliado Netanyahu en Palestina, su rechazo a los marcos políticos multilaterales, toda su actuación, le convierte en uno de los principales enemigos de nuestros pueblos.
Frente a las propuestas políticas neoliberales, que saquean los recursos, que empobrecen a los pueblos y nos intentan preparar para la guerra, la Confederación Intersindical insiste en la necesidad de otras políticas y de otros gestores políticos.
Sí, es posible.



